El día que fuimos amigos.
Erase una vez una niña que tenía muchos amigos. Un día llegó a casa muy emocionada por algo que tenía encerrado en el puño y su madre le preguntó qué era lo que la hacía tan feliz. La niña llena de satisfacción fue abriendo la mano poco a poco y entre sus dedos sucios de tanto jugar, fue apareciendo algo que su madre intuía ser un manojo de hilos de colores todo enredado. Su madre, algo confusa, insistió en saber qué era exactamente lo que tenía entre sus manos. La niña, que iba ampliando su sonrisa por momentos, dijo en voz alta y clara que se trataba de una pulsera de la amistad que le había dado su mejor amiga, pero que todo su grupo de amigos tenía una igual. La madre sonrió, pero no con una sonrisa de alegría o de felicidad, sino con una sonrisa de nostalgia y añoranza que su hija, debido a su corta edad no supo interpretar. Ven cariño mío, dijo su madre tras besarle la frente, acompáñame cielo. La madre cogió a la niña de la mano y la llevó hasta la entradita de la...